El tipo de várices más conocido es el que aparece como venas azulosas y torcidas que se abultan debajo de la piel de las piernas. Aunque estos vasos tan visibles son los más comunes, sí es posible tener várices que no se presentan de esa manera. El dolor y los riesgos relacionados con estas venas menos visibles siguen siendo problemas serios.
Por definición, las várices son venas cuyas paredes pierden su integridad por el aumento de la presión sanguínea. Las válvulas de una sola dirección dentro de las venas dejan de funcionar bien y la sangre que antes fluía libremente empieza a acumularse, agrandando la vena. Esto ocurre con más frecuencia en las venas que corren por las zonas externas de la pierna; sin embargo, también puede ocurrir en las zonas musculares internas de la pierna y en otras partes del cuerpo.

Las contracciones musculares normalmente ayudan a mantener la sangre con presión y en movimiento por todo el cuerpo. Es el mismo principio por el cual las medias de compresión ayudan al flujo de sangre. Las venas que se benefician directamente de este tipo de presión no suelen convertirse en várices, pero aun así puede pasar. Estas várices se encuentran en lo profundo de la zona muscular y solo se pueden confirmar con un ultrasonido venoso, que debe ser realizado por personal médico especializado y evaluado por un médico certificado por el consejo médico.
Aunque la confirmación visual sirve para identificar las várices en la pierna, hay otros síntomas que se presentan seguido y que pueden ayudar a detectar las que se ven menos, incluyendo las etapas tempranas y las zonas internas. Un dolor leve en la zona pélvica, calambres o sensación de ardor en las piernas, fatiga y pesadez en las extremidades inferiores, dolor de piernas que regresa y una inquietud general en las piernas son solo algunas de las condiciones invisibles que podrían ser señal de várices. Consulte a un médico lo antes posible si tiene alguno de estos síntomas
Más allá del dolor físico y la limitación funcional que pueden venir con las várices, estas representan un riesgo de salud aún mayor: los coágulos. Harvard Medical School reporta que quienes tienen várices pueden tener un riesgo más alto de desarrollar trombosis venosa profunda, que es un coágulo en las venas profundas de la pierna. Los coágulos son un problema de salud serio porque pueden viajar por el torrente sanguíneo con consecuencias críticas.

El dolor constante y los posibles riesgos relacionados con las várices hacen que valga la pena investigar más si cree que puede tener esta condición, se vea o no. Algunos centros de tratamiento ofrecen revisiones de venas gratis al público en general.
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