La diálisis es un tratamiento recomendado para personas con diagnóstico de insuficiencia renal y función renal reducida. El objetivo de la diálisis es asumir algunas de las funciones vitales de los riñones, como filtrar los desechos y regular ciertas sustancias químicas en la sangre. Cuando los pacientes requieren hemodiálisis a largo plazo, los médicos necesitan un método para conectar al paciente a la máquina de diálisis y permitir que se filtre la sangre. fístula arteriovenosa (AV) A menudo es el método preferido para esta conexión.
¿Qué es la diálisis y por qué es necesaria una fístula?
Existen dos tipos principales de diálisis: peritoneal y hemodiálisis. La diálisis peritoneal consiste en la colocación quirúrgica de un tubo en el abdomen, a través del cual se introducen los líquidos de diálisis, se dejan reposar y luego se drenan, eliminando los desechos. La hemodiálisis, por otro lado, extrae la sangre mediante una aguja, la purifica pasándola por una máquina de diálisis y luego la devuelve al cuerpo mediante una segunda aguja.
Los tratamientos frecuentes requieren un acceso sanguíneo confiable. Dado que la mayoría de las personas necesitan diálisis varias veces por semana, las punciones repetidas con agujas pueden ser muy perjudiciales para las venas y arterias. Una fístula AV para diálisis crea un punto de acceso firme y confiable para estos tratamientos frecuentes. Ayuda a proteger las venas del colapso durante los tratamientos repetidos. Las arterias transportan sangre a alta presión desde el corazón hacia todo el cuerpo, mientras que las venas recogen la sangre y la transportan a baja presión de regreso al corazón.

Pasos para crear una fístula
Para prepararse para la diálisis a largo plazo, es crucial contar con un punto de acceso confiable. Al conectar la arteria a la vena, esta se dilata a medida que la sangre a alta presión fluye directamente hacia ella desde la arteria. Aproximadamente seis semanas después de esta operación, la vena se endurece y engrosa. La vena más fuerte puede manejar mejor las agujas necesarias para la diálisis, lo que hace que el proceso sea más fluido y seguro.
Cuando su nefrólogo (médico especialista en riñones) determine que será necesaria la diálisis en un futuro cercano en función de múltiples factores, como los valores de laboratorio, recomendará el procedimiento de fístula o injerto. Esto se debe a que la fístula puede tardar hasta seis semanas en madurar, lo que significa que la vena necesita ese tiempo para agrandarse y engrosarse y estar lista para la diálisis.
Durante su consulta inicial, se le realizará una ecografía de ambos brazos para mapear sus venas y determinar la vena adecuada para su fístula. Usar una vena más grande aumenta las probabilidades de éxito. Generalmente preferimos usar el brazo no dominante para la fístula, de modo que durante las sesiones de diálisis, los pacientes puedan usar el brazo dominante para realizar actividades.

Cuando se implanta el injerto AV, se realizan dos pequeñas incisiones en el antebrazo (también se pueden colocar en la parte superior del brazo o en el muslo si es necesario). Se hace un túnel debajo de la piel para facilitar la colocación del injerto. Un extremo del injerto se cose a la arteria y el otro a la vena. Luego, la sangre fluirá rápidamente desde la arteria a través del injerto hacia la vena.
La fístula quedará completamente bajo la piel y lista para usarse el primer día de diálisis. Esta estrategia evita la necesidad de colocar un catéter de diálisis temporal, que conlleva un alto riesgo de infección, fallo y cicatrización de las venas grandes del paciente.
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Reconocer y manejar las complicaciones
Una vez colocada la fístula, es importante vigilar cualquier complicación. A continuación, se indican algunas que conviene tener en cuenta, aunque son poco frecuentes:
Si presenta alguna de estas complicaciones, es importante consultar con su médico lo antes posible, ya que podría indicar una infección o un mal funcionamiento de su fístula o injerto. La detección y el tratamiento tempranos pueden ayudar a preservar la función de su fístula o injerto y prevenir problemas de salud más graves.
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