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¿Es efectiva la terapia de luz roja para las várices?

Tal vez haya visto en internet afirmaciones de que la terapia de luz roja para las várices puede encoger las venas abultadas de las piernas o mejorar la circulación sin tratamiento médico. Influencers del bienestar promueven aparatos de mano o paneles LED como soluciones naturales. Algunos hasta sugieren que la terapia de luz roja para las várices puede hacer que las venas visibles desaparezcan por completo. Pero si tiene piernas adoloridas e hinchadas o venas visibles que no se quitan, es importante entender lo que la terapia de luz roja puede y no puede hacer.

Cómo se supone que la terapia de luz roja actúa en las venas

Várices son más que un problema estético. Pueden ser señal de insuficiencia venosa, un tipo de enfermedad venosa causada por válvulas venosas defectuosas. Cuando estas válvulas no funcionan bien, a la sangre se le dificulta regresar al corazón y se acumula en las piernas. Esto aumenta la presión dentro de las venas y puede causar venas abultadas visibles, dolor en las piernas, pesadez, hinchazón, cambios en la piel y, en casos más graves, sangrado o úlceras en las piernas.

La terapia de luz roja, también llamada terapia de luz de bajo nivel (LLLT) o fotobiomodulación, usa luz roja o infrarroja cercana aplicada sobre la piel. La luz llega a los tejidos superficiales debajo de la piel y se cree que afecta el funcionamiento de las células, incluida la forma en que producen energía y responden a la inflamación. Esto puede provocar cambios temporales en el flujo de sangre y en las molestias.

Quienes apoyan la terapia de luz roja para las várices sugieren que estos efectos podrían: 

  • Mejorar la circulación local
  • Reducir la inflamación en los tejidos cercanos
  • Aliviar síntomas como el dolor o la pesadez
  • Apoyar la salud general de la piel

Esta idea no carece del todo de fundamento. La terapia de luz roja se ha estudiado para otros usos, como la cicatrización de heridas, dolor musculoesqueléticoy ciertos padecimientos inflamatorios. Algunas personas extienden estos hallazgos a la enfermedad venosa y sugieren que podría ayudar a fortalecer las paredes de las venas o mejorar la función de las válvulas.

Una vez que estas válvulas fallan, no se reparan ni se regeneran. La terapia de luz externa no restaura la función de las válvulas ni corrige el problema estructural de fondo que causa las várices.

Lo que realmente dice la investigación sobre su efectividad

La investigación médica no demuestra que la terapia de luz roja pueda tratar o revertir las várices. La mayoría de los estudios se enfocan en efectos superficiales, como el alivio temporal del dolor o una leve reducción de la hinchazón, no en corregir el problema de fondo: válvulas venosas dañadas y mala circulación.

Hasta la fecha, la investigación ha encontrado:

  • Ninguna evidencia de que la terapia de luz roja repare válvulas venosas defectuosas
  • Ninguna prueba de que reduzca el tamaño de las várices o corrija el flujo anormal de sangre
  • Ningún respaldo para su uso como tratamiento único de la enfermedad venosa

La terapia de luz roja puede dar un alivio de los síntomas a corto plazo, lo que quizá explique por qué algunas personas se sienten mejor de forma temporal. Sin embargo, aliviar los síntomas no significa que la enfermedad venosa haya sido tratada.

Las afirmaciones sobre la terapia de luz roja para las arañitas (venas de araña) tampoco tienen respaldo. Las arañitas requieren tratamiento directo. La terapia de luz roja no actúa sobre la vena ni corrige la causa.

Como los tratamientos médicos efectivos deben producir resultados consistentes y repetibles, la terapia de luz roja no cumple con el estándar para tratar várices, arañitas o enfermedad venosa crónica.

Beneficios que quizá note—y lo que se exagera

Algunas personas que usan la terapia de luz roja reportan beneficios leves y de corto plazo, como:

  • Menos molestia en las piernas
  • Mejoría temporal de la pesadez o el cansancio
  • Una mejoría subjetiva en la apariencia de la piel

Es probable que estos efectos se deban a cambios temporales en el flujo de sangre o en la forma en que los nervios responden al estímulo. No reflejan cambios estructurales ni reparación dentro de las venas mismas. Entonces, ¿es buena la terapia de luz roja para las várices?  Depende de lo que espere que haga.

Lo que suele exagerarse son las afirmaciones de que la terapia de luz roja puede:

  • Reparar válvulas venosas dañadas
  • Eliminar las várices
  • Detener el avance de la enfermedad venosa
  • Reemplazar el tratamiento médico

La insuficiencia venosa tiende a empeorar con el tiempo si no se trata. Aunque los síntomas pueden ir y venir, la comodidad temporal no debe confundirse con un tratamiento efectivo.

La terapia de luz roja se puede usar como una opción de bienestar complementaria para aliviar los síntomas, pero no es un tratamiento que corrija la causa de fondo de la enfermedad venosa.

Riesgos, limitaciones y cuándo no ayuda

La terapia de luz roja por lo general tiene poco riesgo, pero su principal limitación es que puede retrasar un diagnóstico y un tratamiento adecuados.

No es efectiva cuando:

  • Las venas tienen reflujo venoso importante (cuando las válvulas venosas dañadas dejan que la sangre fluya hacia atrás y se acumule en las piernas)
  • Los síntomas son persistentes o van empeorando
  • Hay cambios en la piel, como oscurecimiento o eczema
  • Hay antecedentes de sangrado, úlceras o coágulos

En estos casos, depender de terapias no médicas puede permitir que la enfermedad venosa avance y aumente el riesgo de complicaciones.

Las personas con trastornos de fotosensibilidad o con cáncer activo también deben consultar a un profesional de la salud antes de usar terapias con luz.

Lo más importante: la terapia de luz roja no reemplaza el ultrasonido diagnóstico, el estándar de oro para detectar el reflujo venoso y determinar el tratamiento adecuado.

Cuándo considerar mejor tratamientos comprobados

A diferencia de las terapias de bienestar que solo alivian los síntomas, los tratamientos modernos de venas eliminan el reflujo venoso. Estos procedimientos mínimamente invasivos y guiados por ultrasonido se realizan de forma ambulatoria, con poco o nada de tiempo de recuperación.

Las opciones de tratamiento con respaldo científico incluyen:

  • Ablación térmica endovenosa (ClosureFast™): Usa calor controlado para sellar la vena enferma y así redirigir la sangre hacia venas sanas.
  • Cierre con adhesivo médico (VenaSeal™): Cierra la vena sin calor y por lo general requiere menos inyecciones para adormecer.
  • Escleroterapia: Trata várices más pequeñas y arañitas colapsando la vena con una solución inyectable.
  • Varithena™: Una opción de escleroterapia con espuma diseñada para venas más grandes y torcidas.
  • Flebectomía: Retira várices superficiales grandes a través de pequeñas punciones.

Estos tratamientos cierran o retiran las venas dañadas, restauran la circulación sana, alivian los síntomas y frenan el avance de la enfermedad.

Hábitos como las medias de compresión, el ejercicio, el control del peso y una buena nutrición pueden ayudar a aliviar los síntomas, pero no corrigen el problema de fondo. Sin tratamiento, la enfermedad venosa suele empeorar con el tiempo y puede causar dolor, cambios en la piel, sangrado y úlceras.

El tratamiento efectivo importa porque corrige las válvulas venosas defectuosas, algo que las opciones no médicas no pueden hacer.

Cómo tomar una decisión informada sobre el cuidado de sus venas

La terapia de luz roja puede dar comodidad temporal, pero no hay evidencia médica de que trate las várices o la insuficiencia venosa. No repara las válvulas dañadas ni detiene el avance del padecimiento.

Si tiene dolor de piernas continuo, hinchazón, venas visibles o cambios en la piel, una evaluación médica es importante. Un especialista en venas puede identificar la causa y recomendar tratamientos que atiendan el problema, no solo los síntomas.

En Empire Vein & Vascular Specialists, nuestros médicos certificados por el consejo médico brindan atención de venas avanzada y mínimamente invasiva, enfocada en resultados a largo plazo. Ofrecemos atención vascular integral en varias clínicas del sur de California y aceptamos la mayoría de los seguros, incluidos Medicare, PPOs, HMOs e IEHP. Nuestra práctica médica está acreditada por la IAC.

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